La importancia de la eficiencia energética
¿Cómo satisfará el mundo sus necesidades energéticas en las
próximas décadas? El debate energético debe ir más allá de las energías
renovables y abordar la importancia de una mejora en la eficiencia
energética. Según la Agencia Internacional de la Energía (IEA), en 2035
el 30% del consumo energético provendrá de energías renovables.
Por
ello, el 70% restante será cubierto por energías convencionales, que
utilizan recursos limitados, costosos y que afectan al clima. Mayor
eficiencia es clave en el camino hacia un suministro renovable de la
energía, que beneficiará a personas, medio ambiente y compañías. Sin
embargo, el desarrollo en esta área no va lo suficientemente rápido, y
sólo una buena estrategia internacional de eficiencia desde varios
frentes lo permitiría.
Aspectos fundamentales
Existen
dos aspectos fundamentales para un avance real: la tecnología y la
creación de un momento social que lo impulse. En primer lugar, una
tecnología avanzada debe ser la base del éxito hacia la eficiencia
energética, pues abre oportunidades económicas considerables. Así, hay
que invertir en I+D para aumentar la eficiencia y la sostenibilidad de
los elementos que más energía consumen.
Por un lado, la movilidad es responsable del 28% de las
necesidades energéticas mundiales y, mientras llega el transporte
eléctrico, tecnologías como los vehículos híbridos o los acumuladores
hidráulicos para tráfico urbano serán una alternativa transitoria. Los
edificios consumen el 40% de la energía, por lo que han de crearse
conceptos innovadores que den lugar a nuevos productos, como sistemas de
regulación de temperatura integrados, el uso de instalaciones
fotovoltaicas o electrodomésticos altamente eficientes.
Finalmente, la industria utiliza el 32% de la energía
consumida, resultando apremiante la puesta en marcha de procesos
productivos eficientes que afecten a toda la cadena de creación de
valor. En todos estos campos, la innovación es la clave. Aunque la
tecnología puede contribuir enormemente a la consecución de los
objetivos, se necesita una aceptación previa por la sociedad y unas
condiciones adecuadas a nivel político.
Por ello, crear un momento social es el segundo de los
aspectos a tener en cuenta para conseguir una verdadera eficiencia
energética. La IEA afirma, sin embargo, que las soluciones de eficiencia
no se difunden con la rapidez necesaria para contribuir de
significativamente al aseguramiento del suministro, a la viabilidad
económica y a la protección climática.
Es necesario que la eficiencia energética sea un factor
esencial en las decisiones sobre inversiones que adoptan diariamente
empresas y personas y que, junto a la responsabilidad que asume la
industria, exista una actuación decidida por parte de la política.
Es una buena noticia que la Unión Europea haya establecido
unos objetivos ambiciosos al respecto, como la reducción del consumo
energético en un 20% hasta 2020. Para que el mayor número posible de
consumidores utilicen las tecnologías de eficiencia energética
existentes, la política debe crear las condiciones marco adecuadas
estableciendo una regulación estatal general sobre la eficiencia
energética y resaltando las ventajas económicas de estas tecnologías.
Para superar los obstáculos que frenan la inversión, como la
falta de mentalización o de información con la que cuentan los
responsables de toma de decisiones, han de implementarse medidas activas
como auditorías energéticas que permitan institucionalizar los asuntos
energéticos en la política de las compañías, mejorando el conocimiento
mediante estándares de calidad estrictos y certificables. Además,
modelos de financiación alternativos ayudarán frente a presupuestos de
inversión limitados.
El debate sobre los medios y las formas hacia un consumo más racional de la energía deberá intensificarse a
todos los niveles: en la política, la industria y las personas.
Afortunadamente, la Comisión Europea, a través de su Directiva sobre
Eficiencia Energética y con la posibilidad de la introducción de
sistemas obligatorios para alcanzarla, ha creado las condiciones
necesarias para avanzar y hacer que la idea de eficiencia energética
arraigue en la sociedad y se presente, por primera vez, en el lugar que
le corresponde: el corazón del debate sobre energía.